Visitar La Rioja en primavera es adentrarse en un espectáculo de colores, aromas y paisajes que parecen sacados de una pintura. Con la llegada del buen tiempo, los viñedos comienzan a despertar de su letargo invernal, los campos se tiñen de verde intenso y los pueblos riojanos lucen sus mejores galas con balcones y patios llenos de flores.
Uno de los mayores atractivos de La Rioja en primavera son sus pueblos, que parecen sacados de un cuento. Ezcaray, por ejemplo, es una joya enclavada en la sierra de la Demanda. Sus casas de piedra con balcones llenos de geranios y sus calles con soportales invitan a pasear sin prisa.
En la comarca de la Rioja Alta, Briones se alza sobre un cerro con vistas impresionantes a los viñedos. Sus casas solariegas de piedra dorada y su iglesia de Santa María la Mayor dominan el paisaje. En primavera, el aroma de la vid en crecimiento y las flores silvestres que rodean el pueblo convierten cualquier paseo en una experiencia sensorial.
San Vicente de la Sonsierra, otro rincón con mucho encanto, es perfecto para quienes buscan una mezcla de historia y naturaleza. Su castillo medieval, con vistas al río Ebro, ofrece una panorámica inolvidable, mientras que las rutas entre viñedos y los campos floridos que lo rodean hacen que la visita sea aún más especial.
La Rioja no solo es tierra de vinos; también es un paraíso natural. La Sierra de Cebollera, un espacio protegido donde la primavera despierta ríos cristalinos y praderas llenas de flores, es un destino imprescindible para los amantes del senderismo.
Las rutas por sus bosques de hayas y robles permiten disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor, con la ventaja de que en esta época del año las temperaturas son perfectas para caminar.
El Cañón del Leza, un paisaje sorprendente de barrancos y acantilados, es otro lugar fascinante. Aquí, además de admirar la belleza de los cortados rojizos, se pueden avistar buitres leonados que planean sobre el valle.
La Rioja en primavera es una invitación a desconectar del ritmo acelerado de la ciudad y sumergirse en un mundo de tranquilidad, naturaleza y buena gastronomía. Ya sea paseando por sus pueblos con encanto, recorriendo sus viñedos en bicicleta o explorando sus parajes naturales, cada rincón ofrece una experiencia única.
Si buscas un destino donde la belleza del paisaje se combine con la calidez de sus gentes y el placer de la buena mesa, La Rioja en primavera es una elección perfecta. Porque aquí, la vida se disfruta sin prisa, con un buen vino en la mano y el sonido de la naturaleza como banda sonora.