Así es Bulnes, el pueblo sin carretera y a la sombra del “Naranjo”
Escrito por
19.03.2024
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7min. de lectura
Bulnes (Asturias) posee un entorno natural espectacular. Por Valentín.
¿Te imaginas vivir en un pueblo sin acceso por carretera, donde únicamente se puede llegar caminando o con un funicular? Puede sonar a tiempos pasados, pero es la realidad en la que viven las 29 personas que, según datos del INE, habitan Bulnes. Se trata de una parroquia del concejo de Cabrales, en Asturias. Se encuentra a 649 metros de altitud, en pleno macizo central de los Picos de Europa.

Bulnes, un pueblo sin coches
Un lugar con unas condiciones de vida que harían huir a la mayoría; y al mismo tiempo, un enclave mágico para los amantes de la tranquilidad, la naturaleza y la montaña. Bulnes es una de las puertas de acceso para ir al mítico Pico Urriellu o Naranjo de Bulnes, a cuya sombra crece este bonito pueblo de casas de piedra.
Si buscas aire limpio, has encontrado un destino ideal. Bulnes es un pueblo sin coches, literalmente. Vamos a conocer esta población entre lo idílico y lo utópico, así que coge las zapatillas y la mochila o sácate el ticket del funicular.
Entonces, ¿cómo podemos llegar a Bulnes?

Lo dicho: a pie o en funicular. Sin duda, la opción más bonita es ir caminando. Son 4 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, con un desnivel positivo de unos 500 metros. Para los que no estén muy habituados a andar, o no les apetezca subir por los empinados caminos, una buena opción es subir a Bulnes en funicular y hacer la vuelta por el sendero, que es casi todo de bajada y, por lo tanto, requiere menos esfuerzo.
La subida a pie hasta Bulnes
En cualquier caso, se puede dejar el coche en el aparcamiento público y gratuito de Poncebos, de donde parte el funicular. Desde aquí también se inicia la conocidísima ruta del Cares, así que vale la pena madrugar para encontrar sitio. Otra alternativa es dejar nuestro vehículo en Arena de Cabrales, donde se puede coger un autobús hasta Poncebos.
Cerca del Hotel de Poncebos veremos un cartel que señaliza el camino hacia Bulnes. No tiene pérdida y nos ocupará alrededor de dos horas la subida (algo menos la bajada). El recorrido es precioso y pasa por la Canal del Texu (Tejo). Se inicia por unas escaleras que llevan al puente de la Jaya, de origen medieval. Allí podremos deleitarnos con las traslúcidas aguas del río Cares. En invierno, es frecuente encontrar el camino con nieve.

Es un paseo bonito para hacerlo como una excursión. Pero nos invita a reflexionar cómo ha sido la dura vida tradicional de sus habitantes: hasta hace apenas 20 años, esta subida (y bajada) era la única vía de comunicación con el mundo exterior de las familias de este pueblo de pastores. Hay que decir que esta pequeña aldea también vivió sin energía eléctrica hasta las postrimerías del siglo XX, ya que la electricidad llegó en 1988.
El funicular de Bulnes
La otra opción para llegar al recóndito pueblo de Bulnes es el funicular. La infraestructura se construyó en 2001, ante la dificultad que presentaba la orografía para levantar una carretera. En su momento, supuso una auténtica revolución y abrió las puertas de Bulnes al turismo.

En temporada alta, el funicular tiene una frecuencia de media hora y su horario se prolonga de las 10 hasta las 20 horas, de forma ininterrumpida. En temporada baja, hay servicio entre las 10 y las 12:30 horas, y entre las 14 y las 18 horas, además de una salida a las 8:30 horas en días laborables.
La información actualizada sobre fechas, horarios y precios se puede consultar en la web de Alsa, que gestiona el servicio. Actualmente el billete de ida y vuelta cuesta 22,16 €. Ah, para los residentes de Bulnes (¡qué menos!) es gratuito.
¿Qué hacer en Bulnes?

El pequeño pueblo de Bulnes, sin carretera y en medio de la montaña, es un lugar en el que sentiremos que se ha parado el tiempo. Nos recibirán casas asturianas tradicionales de piedra con tejados rojos. Sus fachadas lucen un aspecto muy bien cuidado, con macetas y flores (en temporada).
También hay un bonito cementerio (si es que podemos adjetivar así un camposanto) y, a la entrada del pueblo, un precioso puente de piedra y madera en el que contemplar el discurrir del agua y escuchar a los pájaros. Por cierto, aquí no quedan silenciados por el ruido de los motores.
A pesar de la incomunicación viaria, el atractivo del Parque Nacional de los Picos de Europa atrae a muchas personas todo el año y evita su aislamiento. Eso se aprecia claramente, sobre todo, en la “considerable” oferta de alojamiento –sobre todo teniendo en cuenta su reducido tamaño-; de hostelería, con hasta tres bares/restaurantes; y con alguna tienda en la que comprar algo.

El pueblo se divide en dos partes: Bulnes de Arriba, donde está el castillo, las casas más tradicionales y las mejores vistas del entorno; y Bulnes de Abajo, la parte más animada y donde están los comercios.
Rutas de senderismo en los alrededores de Bulnes
Además de pasear por el pueblo, que se puede recorrer en poco tiempo, el entorno cuenta con extraordinarias rutas para hacer en los alrededores. Estas son tres de las más destacadas:

De Bulnes a Picu Urriellu por Puente Poncebos
El Naranjo de Bulnes o Pico Urriellu es el monte más emblemático de la zona y esta pequeña aldea es uno de los puntos de partida para la caminata hasta el refugio. Este punto es lo más cerca que podemos estar de la cima si no hacemos escalada técnica (tiene paredes verticales muy pulidas de 600 metros).
Es una ruta a pie sin dificultad técnica, pero físicamente muy exigente: son 24 kilómetros y 1.735 metros de desnivel positivo con fuertes subidas, un recorrido que nos llevará unas 7 horas hasta la vega de Urriellu. Está señalizada con las marcas blancas y amarillas de un PR.
De Bulnes al Mirador del Pico Urriellu
Si viajamos en familia o no estamos preparados para hacer la ruta anterior, tenemos una opción más suave para sentirnos cerca del emblemático monte asturiano: el mirador inaugurado en 2009 al que se llega por la ruta que va al Collado de Pandevano, en la parte alta del pueblo.
Nos ofrece una impresionante panorámica con excepcionales vistas del valle del río Bulnes, de los dos barrios de la aldea y, como telón de fondo, el gigante de piedra. Son apenas 10 minutos a pie por un camino algo estrecho y, ojo, resbaladizo.
Ruta del Cares

La conocida como la “Garganta Divina” parte del cercano pueblo de Poncebos y va hasta Caín. La Ruta del Cares es una de las rutas de senderismo más populares de España, uno de los planes imprescindibles para hacer en los alrededores de Bulnes. Son unos 22 kilómetros (ida y vuelta) que podemos hacer en unas 4-5 horas, por lo que nos ocupará toda una mañana o una tarde.
Raquel Andrés
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.
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