Ruta por las profundas grietas de Avencs de La Febró

Escrito por
30.03.2025
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5min. de lectura
Vista aérea de los Avencs de la Febró. Por Nomad Visual Agency.

Si alguien pregunta por una ruta de senderismo fácil pero impresionante en Tarragona, es bastante posible que la respuesta que reciba sea: vete a los Avencs de La Febró. Es una de las más populares por motivos obvios, que los entenderá cualquiera que la visite; o incluso vea unas fotos antes de aventurarse a conocerla. Adentrarse en el interior de una montaña en el Baix Camp, a través de sus grietas y cavidades, es un espectáculo imponente.
Características de la ruta
Hay varios puntos en los que se puede empezar la ruta a los Avencs de La Febró. Uno de los más populares es el que parte de la explanada cercana al refugio de la Mussara. Desde ahí, el camino circular tiene 5,27 kilómetros de longitud, un desnivel positivo y negativo de 87 metros, y se completa en dos horas y media. Su grado de dificultad está considerado fácil, aunque algunos tramos tienen cierto peligro porque son resbaladizos. Aún así, se puede hacer en familia siguiendo este track.

Longitud: 5,27 kilómetros
Dificultad: fácil
Tipo de ruta: circular
Para disfrutar de esta excursión sin molestias innecesarias ni correr riesgos, es recomendable prepararse correctamente. Esto implica vestir ropa cómoda y tener en cuenta que es casi seguro que se manche de tierra o barro.
Además, en el interior de las grietas hace más frío que en el exterior, ya que están más abajo y el sol apenas se cuela por ellas. Puede llegar a haber varios grados menos que en el camino recorrido hasta ese momento. Asimismo, una luz frontal también es obligatoria para entrar en las cuevas (dentro está muy oscuro, no se ve nada).
La ruta por Avencs de La Febró

Desde el punto de inicio, es necesario tomar el sendero PR-C 87 que lleva al pueblo abandonado de la Mussara (hay muchas leyendas sobre sucesos misteriosos que aún se dan allí, aunque los últimos vecinos se fueron en 1959). En él se pueden ver algunas de sus ruinas, el mirador de Les Airasses y una balsa. El camino sigue hasta cruzar la carretera de La Febró (T-704) y continúa por el sendero paralelo hasta llegar a un cruce. Ahí hay que optar por el itinerario de la derecha, en principio señalado con marcas amarillas (como en el Mago de Oz).
Después se atraviesa el Coll del Pla d’Agustenc –los que deseen una ruta más corta podrían empezar aquí–, que lleva a otra bifurcación, ya en el bosque. De nuevo se toma el sendero de la derecha, con la guía de las marcas amarillas. Hay que prestar atención, más aún, porque el punto en el que se encuentra el descenso hasta la entrada a los Avencs de La Febró está un poco escondido.
Los Avencs de La Febró en su esplendor

Aquí empieza la parte más complicada de la ruta. La bajada está equipada con cadenas para agarrarse, pero si a alguien le resulta difícil o le da miedo, también puede probar a deslizarse sentado. Según se baja, el tramo se hace más fácil. La entrada se encuentra a 30 metros de profundidad como máximo, y su parte más estrecha es de 8 metros.
Los Avencs de La Febró están formados por tres grietas, pero solo la primera es sencilla de transitar. Las otras dos requieren conocimientos y equipación de espeleología. El recorrido que se hace es de unos 300 metros (ida y vuelta). El espectáculo natural que da la bienvenida se compone de una roca incrustada en lo alto de las dos paredes de la abertura (atención, porque puede causar un poco de aprensión).

A continuación, hay varias cuevas excavadas en las paredes. Todo el conjunto es obra del agua que con el paso de los años (de muchísimos) abrió camino, aunque parezca casi imposible al observar la rotundidad de la piedra. La cueva más accesible es la conocida como ‘cueva grande’ o ‘gruta del Silencio’, que está en la pared de la izquierda.
Como se decía al inicio, para entrar en esta caverna es necesario tener alguna luz de apoyo, como una linterna o un frontal. Es más cómoda la segunda opción, pues tener las manos libres evitará caídas. El interior suele estar húmedo.
En el interior de Avencs de La Febró
Dentro hay una estalagmita conocida como ‘el Lléo’, que mide más de un metro de altura. Está en la sala principal del lugar, que está comunicada con otra más pequeña. Para moverse por ella hay que tener cuidado, en algunos tramos hay incluso que deslizarse. Si no se tiene un poco de experiencia, lo mejor es no adentrarse demasiado.

El final de la grieta está marcado por unas peñas grandes. Tras ellas el camino se complica demasiado, así que hay que dar la vuelta. Si bien a la izquierda, antes de llegar a ‘la meta’, hay una vía ferrata por la que se podría salir al exterior, esta es una alternativa complicada. Requiere material especializado, por lo que lo mejor es regresar al punto de partida.
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.
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